EL ESTILO DEL PERIODISTA GRIJELMO PDF

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Author:JoJogrel Tumuro
Country:Cayman Islands
Language:English (Spanish)
Genre:Technology
Published (Last):13 February 2008
Pages:163
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ISBN:900-8-49765-654-8
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Hay que evitar un empleo discriminatorio de la lengua, pero no se puede terminar en el extremo contrario, que olvida el genio interno del idioma para fabricar una ingeniera lingstica segn la cual palabras que no tenan gnero de repente lo encuentran y otras, que s lo tienen, deben perderlo.

Para empezar, cargos y ttulos deben observar rigurosa concordancia de gnero con sus poseedores. As, el periodista debe escribir "la doctora", "la ingeniera", "la diputada", "la jefa" o "la primera ministra" cuando tales condiciones se refieran a una mujer.

Sin embargo, debe escribir "el modista" y no "el modisto" igual que "periodista" y no "periodisto"; "la poetisa" y no "la poeta". El hecho de que se escriban en femenino profesiones que en otro tiempo estuvieron reservadas a los hombres no debe inducir a un uso equivocado del idioma.

As, por ejemplo, no tiene sentido escribir "jueza" cuando no se usa "juezo", sino "juez". No ocurre igual con "mdica", femenino de "mdico". La analoga con "jueza" nos lleva a otras palabras, como "fiscala y fiscalo", "edila y edilo", "oficiala y oficialo", "cnsula y cnsulo" y tambin "concejala y concejalo", aunque hay que sealar que la Real Academia a mi juicio desacertadamente ha admitido esta ltima formacin femenina "concejala".

Pese a ello, el libro de estilo de El Pas recomienda escribir en el peridico "la concejal", y no "la concejala", al entender que la terminacin "al" no es denotativa de masculino. Por el contrario, el libro de estilo de El Mundo s obliga al uso de "concejala". Pero no hace lo mismo con "fiscala" o palabras similares. Por otro lado, en el espaol tenemos muchas palabras femeninas con terminacin en "-ez". A nadie se le ocurrira escribir "la esbelteza", "la escaseza", "la peza", "la nueza", "la tiranteza", "la solideza", "la teza" Por qu s "la jueza"?

Porque la tendencia a dotar de terminacin femenina a todas las profesiones no ha tenido en cuenta a veces criterios lingsticos, sino polticos. El periodista que escribe "la jueza" muchos lo hacen muestra escasa reflexin sobre el lenguaje. En espaol adquiere mayor importancia para el gnero un artculo que una terminacin.

Por ejemplo, nadie duda de que nos referimos a mujeres al hablar de "la contralto", "la soprano", "la modelo" ni que hablamos sobre hombres si decimos "el polica", "el guardia", "el dentista" Los grupos feministas luchan por que la omnipresencia profesional del hombre no haga desaparecer del lenguaje a la mujer, ni esconda su verdadero papel social.

Deberemos seguir sus sugerencias en la mayora de los supuestos, pues no carecen de razn. Pero en el caso de "juez" como fiscal, como edil, como consejal la presencia de una mujer en tal funcin no se puede ocultar jams porque de resaltarlo se encargan el artculo y, en su caso, los adjetivos: "la juez encargada del caso", "la c oncejal presidenta de Charmber" Hay quien defiende que con las palabras terminadas en consonante se siga el mismo criterio que en seguidor-seguidora o constructor-constructora, o profesor-profesora Pero la lgica lingstica de estas palabras viene de otro lado.

En efecto, los adjetivos terminados en "-or" carecan de variacin de gnero en los orgenes del espaol. Es decir, operaban igual que los comparativos actuales: "es una persona inferior", "en la parada anterior", "una fase ulterior" Pero a partir de finales del siglo XIV se aade la "a" de femenino principalmente cuando el adjetivo se sustantiva.

Y eso alcanza incluso a algunos comparativos: "la madre superiora". Los hablantes han decidido a lo largo de los siglos dotar de femenino a las palabras terminadas en "-or" excepto los comparativos, pero no tomaron la misma determinacin frente a las terminadas en "z".

Tambin se suelen plantear dudas con las palabras procedentes de participios pasivos: el presidente, el vidente, el gerente La conversin en palabras de terminacin femenina se halla actualmente en evolucin, y la tendencia colectiva apunta hacia una generalidad de estas palabras terminadas en "a" cuando se refieren a una mujer. Hoy en da, podemos aventurar que acogen la terminacin femenina cuando se aproximan ms al sustantivo que al participio presente, y viceversa.

As, por ejemplo, conviven "la presidenta" y "la vidente", "la gerente" y "la asistenta", "la gobernante" y "la gobernanta" en este ltimo caso con significados distintos. El profesor y lingista lvaro Garca Meseguer llama "salto semntico" al uso genrico del masculino para referirse a un conjunto de hombres y mujeres que deriva en la exclusin posterior de estas ltimas.

Tomemos esta frase: "Los antiguos egipcios habitaban en el valle del Nilo. Sus mujeres solan hacer tal o cual cosa". El sustantivo masculino "egipcios" tiene un valor genrico, no marcado, en la primera parte de la oracin. Sin embargo, en la segunda, la referencia que el posesivo "sus" hace del antecedente "egipcios" convierte al genrico en un claro masculino.

Segn Garca Meseguer, "se fomenta as en el subconsciente el fenmeno de identificacin de la parte con el todo, el varn con la persona; y como secuela se produce una ocultacin de la mujer". Bien, ste es un caso que se produce de vez en cuando en la prensa. Los redactores y las redactoras raramente lo percibien, y muy pocos jefes de seccin suelen advertido al revisar un texto. Slo una mirada atenta puede descubrirlo, y creo que es uno de los casos de sexismo contra los que resulta ms difcil luchar, aunque eso no implica que dejemos de intentarlo.

El Pas, 5 de noviembre de Francissco Peregil. El periodista, que escriba un esplndido reportaje sobre el cuartel de la Guardia Civil en Intxaurrondo, ha eliminado de un plumazo a todas las guardias civiles, con la frase "hasta los guardias y sus mujeres", que excluye "las guardias y sus maridos". Llevaban gorras con ventiladores, mochilas, cantimploras y pauelos en el cuello para afrontar cualquier peripecia. Adems disponan de cuatro puntos para repostar y del apoyo de esposas, novias y medio millar de voluntarios".

El Pas, 10 de junio de Luis F. El informador ha tenido el cuidado de hablar al principio de "personas", porque incluso recoge las declaraciones de una estudiante que se dispone a empezar la kilomtrica prueba, Esther Lechn, de 18 aos. Pero en el prrafo citado slo se refiere a que los participantes recibirn la ayuda de sus esposas o novias, incurriendo as en el salto semntico que denunciaba Garca Meseguer.

El periodista debe permanecer alerta ante toda generalizacin relativa a papeles masculinos o femeninos. No slo por el salto semntico, sino porque a veces se deslizan prejuicios absurdos.

As, la locutora inmaculada Galvn dijo el 20 de enero de , en el programa Madrid directo, de Telemadrid: "Queremos tranquilizar a las mams, porque en los incidentes tras el concierto de Spice Girls no se ha producido ningn herido entre las asistentes". Y por qu tranquilizar a las mams?

Acaso las mams se preocupan ms por sus hijas que los paps? Y por qu el temor se diriga solamente a las hijas? Y por qu slo para "las" fans? El texto no lo aclara, ni parece fcil que se prohibiera la entrada a los varones. Todo ello resulta ms chocante si se sabe que el grupo Spice Girls est formado slo por mujeres. Y que, efectivamente, acudieron miles de muchachos aunque las chicas asistieran en mayora. El anterior ejemplo nos introduce en el captulo obligado sobre el masculino genrico, el que se emplea para englobar a hombres y mujeres.

La estadounidense Casey Miller, pionera del lenguaje no sexista, se quejaba de los defectos que a su juicio presenta el ingls a este respecto y ese idioma plantea menos problemas que el espaol : "Salvo las palabras que se refieren a la mujer por definicin madre, actriz y las palabras para ocupaciones desempeadas tradicionalmente por la mujer enfermera, secretaria, prostituta , la lengua inglesa lo define todo en masculino. La persona hipottica si un hombre camina diez millas en dos horas y la persona media el hombre de la calle son masculinos.

De este modo, se crea un mecanismo semntico que funciona para que las mujeres sigan siendo invisibles". El problema radica en cmo resolver eso. Han surgido diversas propuestas, tanto en espaol como en otros idiomas, la mayoria de ellas como pura ingeniera de la lengua.

As puede considerarse, por ejemplo, el hecho de que un diccionario ingls de reciente publicacin incluya el trmino "womyn" para decir "mujer", y evitar as la connotacin que proporciona "woman", cuya terminacin coincide con la palabra "hombre" en ese idioma.

Hace unos aos, en un programa de televisin sobre el sexismo, una profesora cuyo nombre no recuerdo y que representaba a una entidad feminista defenda que en la escuela hay que eliminar ya la discriminacin sexista, y propona referirse siempre a los alumnos como "los alumnos y las alumnas".

Explicaba que si alguna vez ella deca "los nios, que recojan los libros", y utilizaba "nios" con valor genrico englobando a nios y nias, entonces eran slo los nios quienes recogan los libros. Bien, el primer caso me parece muy complicado. El idioma es una de las pocas invenciones sociales autnticamente democrticas, y la gente habla como el conjunto de los hablantes quiere hablar.

As, parece difcil eludir el genrico especificando los dos gneros, porque eso nos llevara a frases como sta: Los nios y las nias deben recoger los libros y salir rpidos y rpidas al recreo para jugar con sus compaeros y compaeras. Imponer estas frmulas a millones de hablantes no se har tarea fcil. Adems, la invitacin a que los nios recogieran sus libros, expresada tal como indicaba esta profesora, constituye un invento sin ms.

Nadie se dirige a sus alumnos diciendo "los nios, que recojan los libros". En todo caso, dice "recoged los libros", o "recojan los libros". El lenguaje es muy sabio como para propiciar esas confusiones, y la confusin al expresarse refleja casi siempre un error del que habla, no del lenguaje. La preocupacin por mostrarse polticamente correcto ha conducido a desatinos como el sufrido el 2 de marzo de por Julio Anguita, quien en un discurso electoral dijo: "Compaeros y compaeras: el proyecto que defendemos nosotros y nosotras".

Los fanticos de la igualdad en la lengua han propuesto tambin utilizar la letra "e" para el genrico, de modo que quien comience a pronunciar una conferencia debe decir: "querides amigues", puesto que entre el pblico hay hombres y mujeres. Todas estas propuestas se aproximan mucho al dicho de "coger el rbano por las hojas", y llevar el debate a un extremo que, por resultar ridculo, invalida las frmulas lgicas y viables que s podemos pensar en generalizar.

Por otro lado, en la lengua se puede adivinar un cierto sentido del equilibrio, que lleva a que palabras de connotacin femenina por su terminacin en "a" sean aplicables a colectivos de hombres y mujeres.

Por ejemplo, si decimos "tres policas de paisano disparan contra unos ladrones", la expresin del genrico "policas" coincide con el femenino gramatical; y sin embargo puede agrupar a hombres y mujeres; y no slo eso: pese a que est expresada con terminacin del femenino, y pese a que agrupa tal vez a hombres y mujeres, al escuchar o leer ese titular probablemente muchos lectores pensarn en una accin desarrollada por hombres, puesto que tradicionalmente son los varones quienes han desempeado esa funcin.

Reflexionemos de nuevo sobre la frase: "Tres policas de paisano disparan contra unos ladrones". Por tanto, el genrico podr estar expresado en masculino o en femenino, y eso no resultar decisivo en uno y otro caso sobre la descodificacin que efecta nuestro cerebro.

Sobre tal descodifacin s ser ms influyente el hecho de que haya actualmente o no un buen nmero de policas mujeres. Si ocorre as, probablemente escucharemos esa frase y pensaremos en un grupo de hombres y mujeres que persiguen a unos delincuentes. Y si no hay muchas mujeres en la polica, la imagen que recibir nuestro cerebro retratar a unos seores que corren tras los ladrones. As pues, el masculino genrico probablemente no tiene tanta importancia en la discriminacin lingstica como la propia discriminacin que previamente tiene establecida la sociedad.

Siguiendo con esa especie de criterio equilibrador interno de la lengua, recuerdo unas declaraciones de la escritora y periodista Rosa Montero, en televisin, cuando se quejaba de la discriminacin lingstica de la mujer, y pona como ejemplo la palabra "genio". Le molestaba que tal expresin slo pudiera utilizarse terminado en "o". El que quiera ser un genio, a su juicio, deber haber nacido hombre, porque nadie dice que alguien es "una genia", ni siquiera "una genio".

Pero a su vez, por ejemplo, la voz "estrella" carece de masculino. Podemos decir de un saltador con prtiga que es "una estrella" del atletismo, y eso puede convivir con que una cientfica sea "un genio" de las matemticas. No obstante, a veces s cabe la alteracin de gneros, aunque en principio suene extraa como en este ejemplo de la propia Rosa Montero: " De modo que esa monstrua estereotpica, frustrada y solterona, puede caer en todo tipo de desviaciones".

El Pas Semanal, 24 de septiembre de Rosa Montero. Para no caer en juicios empujados por la ignorancia en todo lo que se refiere al sexismo lingstico, hemos de saber que los gneros del espaol proceden del latn, y que se han ido modificando desde entonces no mucho.

En esa evolucin del espaol desde los sustantivos latinos, se reduce el sistema de tres gneros masculino, femenino y neutro a slo dos. Por tanto, las palabras neutras del latn se distribuyen tal vez aleatoriamente entre los dos gneros supervivientes Ralph Penny, Gramtica histrica del espaol, Barcelona, Ariel, , pgina El margen de diferencia entre los neutros latinos y los restantes sustantivos no era suficiente, ni desde el punto de vista de su forma ni atendiendo a su contenido semntico.

Y esa falta de distincin provoc al final que desapareciera tal gnero. El idioma espaol, como hemos visto en otros apartados, no admite lo superfluo. El neutro del latn terminaba en "a" en el nominativo y el acusativo del plural, de ah ese valor de colectivo que implica tal terminacin en el castellano frente al valor individual de la misma palabra acabada en el masculino gramatical: lea-leo, banca-banco, la polica-el polica eso lleva a errores como "la militancia" para referirse a "los militantes", cuando se trata de significados distintos; o "la uniformidad" para referirse a unos uniformes ; incluso en la jerga funciona tal regla: el madero-la madera.

El femenino singular ejerce tambin como colectivo en frases como "la cada de la hoja" en realidad, de las hojas o "toda la obra de este autor" en realidad, todas las obras , o "la fruta" frente a las frutas , "el arma de artillera" a diferencia de las armas de artillera.

Las palabras del espaol terminadas en "a" proceden de una de estas cuatro posibilidades: 1.

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