ANDRE MALBY PDF

Se desplazaba con extrema ligereza. Aquellos instantes han quedado, desde entonces, grabados en mi memoria y, cada vez que los evoco, me siento invadido por una inmensa nostalgia de ese momento fuera del tiempo, en el que pude sorprender la danza de un ser venido de otro nivel de realidad. Mis repentinos encuentros con la inmensidad siempre son imprevisibles. Las cosas y los seres parecen escapar de sus defectos. Como si de pronto estuvieran habitados por algo eterno y por un instante se hubieran convertido en sus propios modelos. Otras veces es en mi despacho, en el momento de apartar los ojos de lo que estoy leyendo, cuando, de repente, me vuelvo consciente de una calidad especial de silencio.

Author:Zulut Nanos
Country:Cuba
Language:English (Spanish)
Genre:Education
Published (Last):14 January 2008
Pages:332
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ISBN:313-7-96368-604-3
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Se desplazaba con extrema ligereza. Aquellos instantes han quedado, desde entonces, grabados en mi memoria y, cada vez que los evoco, me siento invadido por una inmensa nostalgia de ese momento fuera del tiempo, en el que pude sorprender la danza de un ser venido de otro nivel de realidad.

Mis repentinos encuentros con la inmensidad siempre son imprevisibles. Las cosas y los seres parecen escapar de sus defectos. Como si de pronto estuvieran habitados por algo eterno y por un instante se hubieran convertido en sus propios modelos.

Otras veces es en mi despacho, en el momento de apartar los ojos de lo que estoy leyendo, cuando, de repente, me vuelvo consciente de una calidad especial de silencio. Las dimensiones de la pieza cambian.

Por supuesto que cada persona vive su vida de la forma que le es propia y que lo extraordinario, cuando aparece, se ajusta casi siempre a los moldes existenciales de aquel a quien se desvela.

Las condiciones locales que definen nuestro mundo cambian. El tiempo no transcurre de la misma forma. Los seres y objetos no reaccionan respecto a su medio de la manera habitual. La luz se ve afectada, pareciendo venir del interior mismo de las cosas.

Por una vez, esta consciencia nueva, vivida en el espacio de un instante, se transforma en otra lucidez. No es ya la luz que proyectamos sobre las cosas la que nos las hace ver. Por supuesto, parece evidente, a primera vista, que los azares de la vida cotidiana escapan completamente a la influencia de esas presencias luminosas. Todo se encadena y desarrolla en nuestras vidas conforme a lo que aprendemos o sabemos de las circunstancias que nos rodean.

Esta historia le ha sucedido a una pareja que conozco y que ahora vive en el norte de Francia. Puede ser, pero, cuando el azar se repite, cesa de ser casual. Entidades atentas a los menores detalles de nuestras existencias, siempre dispuestas a actuar para que no nos perdamos.

Evidentemente, puede rechazarse esta ayuda benefactora. Por supuesto, siempre es posible rechazar la mano tendida. La historia del gran poeta Esquilo nos ofrece un ejemplo perfecto. Esquilo es calvo. A veces, se trata de estas irritaciones de la consciencia que son los azares objetivos y el concepto de sincronicidad, formulado por aquel gran pensador que fue Carl Jung.

Estas informaciones nos llegan, en el mejor de los casos, de boca de los que han sido actores o testigos de estos encuentros con el milagro. No disponemos de palabras, ni de conceptos, que nos permitan transcribir la trascendencia. Cada ser humano puede acceder a esta inmensa reserva de posibilidades. Todo parece indicar que, entre la totalidad de este universo —que escapa a nuestras capacidades cerebrales y sensibles— y nosotros mismos, existen fuerzas protectoras, entidades inteligentes, tan reales como lo que tenemos costumbre de considerar como tal.

Es, en gran parte por estas razones, por lo que los relatos que conciernen los encuentros con los grandes seres dependen siempre de las influencias presentes en las estructuras interiores de los testigos.

Tomemos como ejemplo a alguien que percibe, de repente, una gran claridad de la que no ve la fuente. Las posibles variaciones sobre el mismo tema son en realidad casi infinitas. Ambas han encontrado algo que inmediatamente han identificado como una presencia amistosa.

Nombre que se le ha dado porque siempre aparece vestido de verde, o por lo menos tocado con un turbante verde. Si he tomado como ejemplo estos dos casos, concernientes a personas que me afectan muy de cerca, es, sobre todo, para no tener, personalmente, ninguna posibilidad de duda. Siempre se ha interesado por las tradiciones y religiones de los sitios que ha visitado.

Nos hallamos sumergidos permanentemente en la realidad del gran universo, a pesar de que, habitualmente, no seamos conscientes de la parte limitada a las costumbres sociales y culturales, que corresponden al anverso donde nos encontramos en el tiempo y en el espacio. Para volver a los hechos, hay otro punto capital que es necesario subrayar. Las predicciones siempre son puntuales. Es a nosotros mismos a quien debemos encontrar. Ahora bien, esta suma resulta imperceptible para nosotros, por su misma naturaleza.

Me explico. Conocemos, desde Einstein, la variabilidad del valor relativo del tiempo. Dependiendo directamente los valores descubiertos por estas dos medidas, de la velocidad relativa de la Tierra y del cohete considerado.

Su realidad nos es inaccesible. En este pueblo vive un hombre muy anciano. Un sabio. Apenas ha entrado, el padre se apresura a saludarlo sin asombrarse de su llegada, a pesar de lo imprevista. Al fin, se acerca a la cuna de madera colocada a la cabecera de la cama. Se vuelve hacia la madre y el padre. Los observa con infinita bondad.

Lo alza hacia la luz. Se trata de un cuento, no lo olviden. Las huellas angelicales no se presentan como joyas rodeadas de flores. En enero de , un infarto debido al exceso de trabajo, me obliga a parar definitivamente mi actividad como consultante. Decido abandonar Europa y doy todos los pasos necesarios para expatriarme al Ecuador.

Llegamos a Quito mi mujer, mi hijo y yo, decididos a este cambio radical en nuestro plan de vida. Mis planes, bastante confusos, no estaban destinados de ninguna manera a encontrar una salida inmediata.

El sentimiento de un peligro inminente que concierne a alguien que era uno de mis mejores amigos. Todos sabemos, lo hayamos pensado o no realmente, que no existe una sola cosa perfecta en nuestro mundo. Todos los proyectos, todas las obras, todos los actos y todas las gestiones humanas contienen al menos un aspecto obscuro, negativo, destructor o desesperante. Por esta causa, las cosas tienden a asemejarse a la voluntad expresada de quien las observa a su deseo. Estos grandes seres realizados transcienden el tiempo y el espacio.

Se les confunde conscientemente con las estructuras del universo global. En nuestro nivel de realidad inicial, no comenzamos el gran viaje de la transcendencia porque estamos separados de la totalidad hacia la que vamos. La dificultad conceptual inherente a estas reflexiones se debe al hecho de que intentamos pensar sobre el pensamiento, por medio de lo que lo sostiene. Voy a hablar de la voluntad, el deseo y la envidia.

La voluntad se ejerce al postular una imagen del universo nacida en el interior del ser para oponerla, con violencia, a lo que parecen ser las contingencias locales de la existencia.

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