LA REVOLUCION TRAICIONADA LEON TROTSKY PDF

Marx y Engels explicaron que el socialismo —una sociedad sin clases—, para poder existir, requiere determinadas condiciones materiales. El programa del partido en se basaba en estas ideas. Todos ellos no van a encontrar en sus dirigentes las respuestas a sus preguntas. Sin embargo, en determinados aspectos, los acontecimientos se han desarrollado de una forma diferente a la esperada.

Author:Voodoorn Kazrajinn
Country:Namibia
Language:English (Spanish)
Genre:Politics
Published (Last):22 October 2019
Pages:52
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Podemos hacer lo mismo desde el punto de vista de la circulaciуn monetaria. Los dos problemas, el del Estado y el del dinero, tienen diversos aspectos comunes, pues se reducen ambos, a fin de cuentas, al problema de problemas que es el rendimiento del trabajo. La imposiciуn estatal y la imposiciуn monetaria son una herencia de la sociedad dividida en clases, que no puede determinar las relaciones entre los hombres mбs que ayudбndose de fetiches religiosos o laicos, a los que coloca bajo la protecciуn del mбs temible de ellos, el Estado -con un gran cuchillo entre los dientes-.

En la sociedad comunista, el Estado y el dinero desaparecerбn y su agonнa progresiva debe comenzar en el rйgimen soviйtico. No se podrб hablar de victoria real del socialismo mбs que a partir del momento histуrico en que el Estado sуlo lo sea a medias y en que el dinero comience a perder su poder mбgico. Esto significarб que el socialismo, liberбndose de fetiches capitalistas, comenzarб a establecer relaciones mбs lнmpidas, mбs libres y mбs dignas entre los hombres.

Los postulados de "aboliciуn" del dinero, de "aboliciуn" del salario, o de "eliminaciуn" del Estado y de la familia, caracterнsticos del anarquismo, sуlo pueden presentar interйs como modelos de pensamiento mecбnico. El dinero no puede ser "abolido" arbitrariamente, no podrнan ser "eliminados" el Estado y la familia; tienen que agotar antes su misiуn histуrica, perder su significado y desaparecer.

El fetichismo y el dinero sуlo recibirбn el golpe de gracia cuando el crecimiento ininterrumpido de la riqueza social libre a los bнpedos de la avaricia por cada minuto suplementario de trabajo y del miedo humillante por la magnitud de sus raciones. Al perder su poder para proporcionar felicidad y para hundir en el polvo, el dinero se reducirб a un cуmodo medio de contabilidad para la estadнstica y para la planificaciуn; despuйs, es probable que ya no sea necesario ni aun para esto.

Pero estos cuidados debemos dejarlos a nuestros bisnietos, que seguramente serбn mбs inteligentes que nosotros. La nacionalizaciуn de los medios de producciуn, del crйdito, la presiуn de las cooperativas y del Estado sobre el comercio interior, el monopolio del comercio exterior, la colectivizaciуn de la agricultura, la legislaciуn sobre la herencia, imponen estrechos lнmites a la acumulaciуn personal de dinero y dificultan la transformaciуn del dinero en capital privado usuario, comercial e industrial.

Sin embargo, esta funciуn del dinero, unida a la explotaciуn no podrб ser liquidada al comienzo de la revoluciуn proletaria, sino que serб transferida, bajo un nuevo aspecto, al Estado comerciante, banquero e industrial universal.

Por lo demбs, las funciones mбs elementales del dinero, medida de valor, medio de circulaciуn y de pago, se conservarбn y adquirirбn, al mismo tiempo, un campo de acciуn mбs amplio que el que tuvieron en el rйgimen capitalista. La planificaciуn administrativa ha demostrado suficientemente su fuerza y, al mismo tiempo, sus limitaciones.

Un plan econуmico concebido a priori, sobre todo en un paнs de millones de habitantes y atrasado, que sufre las contradicciones entre el campo y la ciudad, no es un dogma inmutable sino una hipуtesis de trabajo que debe ser verificada y transformada durante su ejecuciуn.

Se puede hasta dar esta regla: mientras la direcciуn administrativa estб mбs ajustada a un plan, mбs difнcil es la situaciуn de los dirigentes de la economнa. Dos palancas deben servir para reglamentar y adaptar el plan: una palanca polнtica, creada por la participaciуn real de las masas en la direcciуn, lo que no se concibe sin democracia soviйtica; y una palanca financiera resultante de la verificaciуn efectiva de los cбlculos a priori, por medio de un equivalente general, lo que es imposible sin un sistema monetario estable.

El papel del dinero en la economнa soviйtica, lejos de haber terminado, debe desarrollarse a fondo. La йpoca transitoria entre el capitalismo y el socialismo, considerada en su conjunto, no exige la disminuciуn de la circulaciуn de mercancнas, sino, por el contrario, su extremo desarrollo. Todas las ramas de la industria se transforman y crecen, se crean nuevas incesantemente, y todas deben determinar cuantitativa y cualitativamente sus situaciones recнprocas. La liquidaciуn simultбnea de la economнa rural que producнa para el consumo individual y el de la familia, significa la entrada en la circulaciуn social, y por tanto, en la circulaciуn monetaria, de toda la energнa de trabajo que se dispersaba antes en los lнmites de una granja o de las paredes de una habitaciуn.

Por primera vez en la historia, todos los productos y todos los servicios pueden cambiarse unos por otros. Por otra parte, el йxito de una edificaciуn socialista no se concibe sin que el sistema planificado estй integrado por el interйs personal inmediato, por el egoнsmo del productor y del consumidor, factores que no pueden manifestarse ъtilmente si no disponen de ese medio habitual, seguro y flexible, el dinero. El aumento del rendimiento del trabajo y la mejora en la calidad de la producciуn son absolutamente imposibles sin un patrуn de medida que penetre libremente en todos los poros de la economнa, es decir, una firme unidad monetaria.

Se desprende claramente de esto que en la economнa transitoria, como en el rйgimen capitalista, la ъnica moneda verdadera es la que se basa sobre el oro. Cualquier otra moneda no serб mбs que un sucedбneo. Es verdad que el Estado soviйtico es a la vez el dueсo de la masa de mercancнas y de los уrganos de emisiуn; pero esto no altera el problema: las manipulaciones administrativas concernientes a los precios fijos de las mercancнas no crean, de ninguna manera, una unidad monetaria estable ni la sustituyen para el comercio interior ni, con mucha razуn, para el comercio exterior.

Privado de una base propia, es decir, de una base-oro, el sistema monetario de la URSS, asн como el de diversos paнses capitalistas, tiene forzosamente un carбcter cerrado: el rublo no existe para el mercado mundial. Si la URSS puede soportar mucho mejor que Italia o Alemania las desventajas de un sistema de este gйnero, es, en parte, gracias al monopolio del comercio exterior y, principalmente, gracias a las riquezas naturales del paнs que son lo ъnico que le permite no ahogarse en las garras de la autarquнa.

Pero la tarea histуrica no consiste en no ahogarse sino en crear, frente a las mбs altas adquisiciones del mercado mundial, una poderosa economнa completamente racional que asegure el mejor empleo del tiempo y, por tanto, el desarrollo mбs elevado de la cultura. La economнa soviйtica es precisamente la que, atravesando incesantes revoluciones tйcnicas y experiencias grandiosas, tiene la mayor necesidad de una constante verificaciуn por medio de una medida estable de valor.

En teorнa, es indudable que, si la URSS hubiera dispuesto de un rublo-oro, el resultado de los planes quinquenales hubiera sido infinitamente mejor que el obtenido hasta ahora.

Pero no puede juzgarse sobre lo que no existe. Sin embargo, no hay que hacer de la necesidad virtud pues esto nos llevarнa a nuevas pйrdidas y a nuevos errores econуmicos. La restauraciуn del rublo en , en conexiуn con el paso a la NEP, estб indisolublemente ligada a la restauraciуn de las "normas del derecho burguйs"en el terreno del reparto de los artнculos de consumo.

Cuando el Gobierno se inclinaba en favor del cultivador, el chervonets fue objeto de sus atenciones. Por el contrario, todas las esclusas de la inflaciуn fueron abiertas durante el primer periodo quinquenal.

De millones de rublos a comienzos de , la suma total de las emisiones pasу, a comienzos de , a la cifra relativamente modesta de 1. Mбs tarde, la curva de la inflaciуn da de aсo en aсo estos saltos febriles: 2. La ъltima cifra, 8. En este punto comienzan aсos de reflexiуn y de retirada: 6. El rublo de , oficialmente cotizado a 13 francos, cayу en noviembre de a 3 francos, o sea mбs de cuatro veces; casi tanto como el franco francйs despuйs de la guerra.

Ambas situaciones, la antigua y la nueva, son muy convencionales; la capacidad de compra del rublo, en precios mundiales, no llega probablemente a 1,5 francos.

Pero la importancia de la devaluaciуn muestra, sin embargo, cuбl fue el descenso vertiginoso de las divisas soviйticas hasta En lo mбs fuerte de su aventurerismo econуmico, Stalin prometiу enviar a la NEP, es decir al mercado, "al diablo". Toda la prensa hablу, como en , de la sustituciуn definitiva de la compraventa por un "reparto socialista directo", cuya cartilla de racionamiento era el signo exterior. La inflaciуn fue categуricamente negada como un fenуmeno extraсo, de manera general, al sistema soviйtico.

Aunque este enigmбtico aforismo no haya sido desarrollado ni comentado y, en parte, por esto mismo , se convirtiу en la ley fundamental de la teorнa monetaria soviйtica o, mбs exactamente, de la inflaciуn negada. El chervonets ya no era un equivalente general, no era mбs que la sombra general de una "enorme" cantidad de mercancнas, cosa que le permitнa alargarse y encogerse como toda sombra.

Si esta doctrina consoladora tenнa un sentido, no era mбs que йste: la moneda soviйtica habнa dejado de ser una moneda; ya no era medida de valor; los "precios estables" estaban fijados por el Gobierno; el chervonets ya no era mбs que el signo convencional de la economнa planificada, una especie de carta de reparto universal; en una palabra, el socialismo habнa vencido "definitivamente y sin retorno".

En los medios dirigentes prevalecнa la opiniуn de que la inflaciуn no era de temerse en una economнa planificada. Era tanto como decir que una vнa de agua no es peligrosa a bordo con tal de que se posea una brъjula.

En realidad, como la inflaciуn monetaria conduce invariablemente a la del crйdito, sustituye con valores reales y devora en el interior a la economнa planificada. Es inъtil decir que la inflaciуn significaba el cobro de un impuesto extremadamente pesado a las masas trabajadoras. En cuanto a sus ventajas para el socialismo, son mбs que dudosas.

El aparato de la producciуn continuaba, es cierto, creciendo rбpidamente, pero la eficiencia econуmica de las vastas empresas nuevamente construidas era apreciada por medio de la estadнstica y no por medio de la economнa. Mandando al rublo, es decir, dбndole arbitrariamente diversas capacidades de compra en las diversas capas de la poblaciуn, la burocracia se privу de un instrumento indispensable para la medida objetiva de sus propios йxitos y fracasos.

En ausencia de una contabilidad exacta, ausencia enmascarada en el papel por las combinaciones del "rublo convencional", se llegaba, en realidad, a la pйrdida del estнmulo individual, al bajo rendimiento del trabajo y a una calidad aъn mбs baja de las mercancнas. El mal adquiriу, desde el primer periodo quinquenal, proporciones amenazadoras. En julio de , Stalin formulу sus conocidas "seis condiciones", cuyo objeto era disminuir los precios de costo.

Estas "condiciones" salario conforme al rendimiento individual del trabajo, cбlculo del precio de costo, etc , no tenнan nada de nuevo: las "normas del derecho burguйs" databan del comienzo de la NEP y habнan sido desarrolladas en el XII Congreso del partido a principios de Stalin no tropezу con ellas sino hasta , obligado por la eficacia decreciente de las inversiones en la industria.

Durante los dos aсos siguientes casi no apareciу artнculo en la prensa soviйtica en el que no se invocara el poder salvador de las "condiciones". Pero la inflaciуn continuaba y las enfermedades que provocaba no se prestaban, naturalmente, al tratamiento. Las severas medidas de represiуn tomadas en contra de los saboteadores ya no daban resultados. Actualmente parece casi inverosнmil que la burocracia, a pesar de que ha declarado la guerra al "anonimato" y al "igualitarismo" en el trabajo, es decir, al trabajo medio pagado con un salario "medio" igual para todos, ha enviado "al diablo" a la NEP, o en otras palabras, a la evaluaciуn monetaria de las mercancнas, incluida la fuerza de trabajo.

Restableciendo, por una parte, las "normas burguesas", destruнa, por otra, el ъnico instrumento ъtil. La sustituciуn del comercio por los "almacenes reservados" y el caos de los precios, hacнan necesariamente que desapareciera toda correspondencia entre el trabajo individual y el salario individual; suprimiendo asн el estнmulo del interйs personal del obrero.

Las prescripciones mбs severas referentes a los cбlculos econуmicos, la calidad de los productos, el precio de costo, el rendimiento del trabajo, se balanceaban en el vacнo.

Lo que no impedнa, absolutamente, que los dirigentes imputaran todos los fracasos a la no aplicaciуn intencionada de las seis recetas de Stalin. La alusiуn mбs prudente a la inflaciуn se transformaba en un crimen. Las autoridades daban pruebas de la misma buena fe al acusar a veces a los maestros de escuela de descuidar las reglas de higiene, al mismo tiempo que les prohibнan invocar la falta de jabуn.

El problema de los destinos del chervonets habнa ocupado el primer lugar en la lucha de las fracciones del partido bolchevique. La plataforma de la Oposiciуn exigнa "la estabilidad absoluta de la unidad monetaria". Esta reivindicaciуn fue un leitmotiv durante los aсos siguientes. Los apologistas de la "lentitud de tortuga" y los superindustrialistas parecнan haber invertido sus papeles.

Respondiendo a la fanfarronada del mercado "enviado al diablo", la Oposiciуn recomendaba a la Comisiуn del Plan que colocara inscripciones diciendo que "la inflaciуn es la sнfilis de la economнa planificada". Cuando la polнtica campesina se orientaba hacia el cultivador acomodado, se suponнa que la transformaciуn socialista de la agricultura, sobre las bases de la NEP, se realizarнa en decenas de aсos por las cooperativas.

Abarcando uno despuйs de otro el control de las existencias, de la venta, del crйdito, las cooperativas debнan, al fin, socializar la producciуn.

Esto se llamaba el "plan de cooperativas de Lenin". La realidad siguiу, ya lo sabemos, un camino completamente diferente, o mбs bien opuesto -el de la expropiaciуn por la fuerza y el de la colectivizaciуn integral-.

Ya no se hablу de la socializaciуn progresiva de las diversas funciones econуmicas a medida que los recursos materiales y culturales lo hacнan posible. La colectivizaciуn se hizo como si se tratara de establecer inmediatamente el rйgimen comunista en la agricultura. Esto tuvo por consecuencia, ademбs de destruir mбs de la mitad del ganado, un hecho aъn mбs grave: la indiferencia completa de los koljosniki -trabajadores de los koljoses- por la propiedad socializada y por los resultados de su propio trabajo.

El Gobierno practicу una retirada desordenada. Los campesinos tuvieron de nuevo pollos, cerdos, corderos, vacas, a tнtulo privado.

Recibieron parcelas prуximas a sus habitaciones. La pelнcula de la colectivizaciуn se desarrollу en sentido inverso. Para este restablecimiento de las empresas individuales, el Gobierno aceptу un compromiso, pagando en cierto modo un rescate a las tendencias individualistas del campesino.

Los koljoses subsistнan. Esta retirada podrнa parecer, a primera vista, secundaria. En verdad serнa impropio exagerar su alcance. Si no se toma en cuenta a la aristocracia del koljуs, por el momento las necesidades medias del campesino se cubren mбs ampliamente por su trabajo "para sн mismo" que por su participaciуn en el koljуs.

Sucede frecuentemente que la renta de su parcela individual, sobre todo si se dedica a un cultivo tйcnico, a la horticultura o a la crнa de ganado, es dos o tres veces mбs elevada que su salario en la empresa colectiva.

Este hecho, comprobado por la prensa soviйtica, hace resaltar con vigor, por una parte, el despilfarro completamente bбrbaro de la fuerza de trabajo de decenas de millones de hombres en los cultivos y, con mayor razуn aъn, de la de las mujeres, y por otra, el bajнsimo rendimiento del trabajo de los koljoses. Para reanimar a la gran agricultura colectiva se necesitу hablar de nuevo al campesino en un idioma inteligible para йl; regresar, en otros tйrminos, de los impuestos en especies al comercio; reabrir los mercados; en una palabra, pedir nuevamente al diablo, la NEP, que prematuramente se habнa puesto a su disposiciуn.

El paso a una contabilidad monetaria mбs o menos estable fue tambiйn la condiciуn necesaria del desarrollo ulterior de la agricultura. Igualmente, la teorнa del sistema "socialista" del dinero no adquiere su plena significaciуn mбs que en el crepъsculo de las ilusiones inflacionistas.

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LA REVOLUCION TRAICIONADA

Leon Trotsky - La revoluciуn traicionada Apйndices 1. La "declaraciуn de los derechos del pueblo trabajador explotado", redactada por Lenin y sometida por el Consejo de Comisarios del Pueblo a la sanciуn de la Asamblea Constituyente en las escasas horas que йsta viviу, definнa en los siguientes tйrminos "la tarea esencial" del nuevo rйgimen: "el establecimiento de una organizaciуn socialista de la sociedad y la victoria del socialismo en todos los paнses". De manera que el internacionalismo de la revoluciуn fue proclamado en el documento bбsico del nuevo rйgimen. Nadie se hubiera atrevido, en ese momento, a plantear el problema en otros tйrminos.

BOOPHILUS ANNULATUS PDF

El 'héroe' de Kronstadt escribe la historia

En los koljoses, la propiedad cooperativa o la de asociaciones se combina en proporciones variables con las del Estado y las del individuo. El suelo perteneciente jurнdicamente al Estado, pero concedido "a goce perpetuo" a los koljoses, difiere poco de la propiedad de las asociaciones. Los tractores y las mбquinas pertenecen al Estado; el equipo de menor importancia, a la explotaciуn colectiva. Todo campesino de koljуs tiene, ademбs, su empresa privada. Los obreros de la industria y de la construcciуn eran 7,5 millones en , sin incluir a sus familias. No ha habido censo desde , y el prуximo se efectuarб en

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